En el año 2.000 éstos eran nuestros proyectos
Segundo ciclo de Secundaria
Con
el fin de poder impartir el segundo ciclo de Educación
Secundaria
Obligatoria nos vemos obligados a realizar unas
obras
para adaptar el centro a las nuevas necesidades.
A
pesar de ser una opción claramente recogida en la LOGSE
nos
hemos visto desbordados por los ataques exacerbados
de
los representantes de la Enseñanza Pública
que se han
levantado
misteriosamente en contra nuestra después de que
cientos
de centros concertados en toda España hayan hecho
lo
que
nosotros pretendemos sin que nadie dijera nada.
¿Será
porque nosotros somos una cooperativa de trabajo y
somos
más débiles y por tanto más asequibles que los centros
religiosos
con los que no se han atrevido?
¿Cómo
puede entenderse que los sindicatos que se llaman de
clase
se hayan empeñado en quitarle su puesto a un grupo de
trabajadores
sólo para demostrar una fuerza que no se atre-
vieron
a medir con la patronal del sector?
¡Ay! Preguntas, preguntas ...
Han
pasado dos años de trabajo, de ilusiones y desencantos, de
lucha
por nuestros derechos, de nervios y preocupaciones que
no
consiguieron disminuir ni un ápice la
calidad de nuestro
trabajo
ni la confianza que las familias de Torrelavega
tienen
depositada
en El Salvador.
Hoy,
por fin, nuestro proyecto es una realidad
de la que nos
sentimos
orgullosos porque nos ha costado muchas horas
de
trabajo
y de sueño y porque hemos podido
demostrar que
algunas
veces el tesón y la ilusión pueden vencer a la
fuerza y
la
intolerancia.
Nuestras
aulas están llenas a rebosar porque hay mucha gente
que
confía en nuestro proyecto, más de la que podemos atender.
¿Pueden
decir lo mismo todos los centros?
Los
17 profesores que empezamos nos hemos convertido en 32
al completar la Secundaria.
¿Creamos
o no puestos de trabajo?
Los
sindicatos no han cesado en su empeño y continúan insistien-
do
en que hay que echar abajo el proyecto El
Salvador porque va
en
contra de los intereses de los trabajadores.
¿De
qué trabajadores?
Si
hace dos años nos quejábamos de que nos teníamos que
hacer
preguntas,
preguntas, hoy podemos decir con fuerza,
pero sin
resentimiento
que éstas son nuestras respuestas.