¿Cómo comprender    

   y ayudar a vuestro hijo/a?

 

1. CONOCIÉNDOLE E INTERESÁNDOSE POR EL:

 

Parece algo obvio. Conocer a cada hijo/a es vivir más cerca de él, de sus alegrías,
sus dificultades  y problemas;  manteniendo  una  actitud  de  diálogo, aunque  sin

pretender  a   toda  costa  forzar  su intimidad  y expresando  un sincero deseo de
 ayudarle. (A veces,  nadie  mejor  que  vuestro hijo/a podría indicaros cómo).

 

Conocer a cada hijo/a es tener muy en cuenta sus propias características, su edad,
la etapa que está  pasando y la situación en la que se encuentra.

 

Saber cuánto  puede  dar  de sí para exigírselo, pero  no más. Es decir, adecuar lo
que se espera o exige de cada hijo a sus posibilidades.

 

Manteniendo un estrecho contacto con sus  profesores y  tutores,  que,  sin duda,
puede serviros mutuamente para ayudaros a conocerles más y mejor.

 

2. ESTIMULANDO SU INTERÉS POR EL ESTUDIO. MOTIVÁNDOLE:

 

Mediante un ambiente, en la propia familia, de valoración adecuada del aprendizaje
y del estudio.

Teniendo en cuenta que lo ideal (que no siempre se consigue) es que vuestro hijo/a
llegue a vivir el estudio y el aprendizaje de forma positiva, como fuente de satisfac-
ción y no de frustración.

 

3. ANIMÁNDOLE A ESTUDIAR:

 

Teniendo  fe  en  vuestro hijo/a para que él  la tenga en  sí mismo. El lograr la auto-
estima y un positivo concepto de sí mismo es una necesidad básica.

 

Valorando el  esfuerzo  y  la  dedicación  de vuestro  hijo/a  al estudio más que los
 resultados. (Es frecuente oír a los alumnos  y alumnas  esta  frase: "A mis padres
sólo les importan mis notas"). No ha de centrarse toda la valoración de vuestro hijo
en sus notas. Hay  que valorarle como persona  y  en un contexto más amplio que
el mero rendimiento académico.

 

Resaltando  sus  progresos aunque  no  estén a la altura de lo que vosotros, como
padres, os gustaría.

 

Recordando que los éxitos, aunque sean o nos parezcan pequeños, son una pieza
clave para mantener el interés.

 

No poniendo, de entrada,  metas demasiado lejos para que no cunda el desánimo.
Por  regla  general,   son  más  eficaces  los   pactos  familiares  sobre  aspectos
concretos  y  con refuerzos también concretos,  que los grandes discursos de los
que se suele abusar.

 

Un  problema  de la  gente  menuda  de  hoy  es  que,  con demasiada frecuencia,
está  acostumbrada  a  obtenerlo  todo  de antemano y sin esfuerzo (se creen con
derecho a todo, pero sin dar nada a cambio).

 

4. FOMENTANDO SU RESPONSABILIDAD:

 

Vuestro hijo/a ha de sentir que cada uno tiene su propio lugar en la familia y que,
al igual que sus padres o tutores cumplen con su trabajo y obligaciones, él debe
cumplir  con  el  suyo: estudiar.  Hay  que  hacerle  ver  que   el  estudio  es  su
responsabilidad y no la responsabilidad de la familia.

 

Actuando los padres, no de profesores (que no es el papel que les corresponde)
sino  de  padres,  con   unas  buenas   relaciones  afectivas  y  una  actitud  de
animadores y colaboradores, proporcionándoles las condiciones adecuadas.

 

Favoreciendo en vuestro hijo/a la progresiva toma de conciencia de que el estudio
exige   continuidad   y   esfuerzo,  no  pecando  de  idealistas  pensando que ya
adquirirá esos hábitos.

 

Procurando   que  vuestro   hijo/a   experimente  que tanto sus éxitos como sus
fracasos puede atribuirlos, en  gran medida, a su propia actuación y  no a  la de
los demás.

 

5. EVITANDO:

 

Desanimarle  y  desanimarse al  primer  tropiezo. Analizad  conjuntamente con vuestro
hijo/a y con su tutor/a y las posibles causas y remedios ante ese primer fracaso.

 

Descontrolarse e imponer castigos absolutos, que después no suelen llevarse a cabo,
perdiendo eficacia  sobre todo credibilidad y coherencia.

 

Reprocharle constantemente sus malos resultados.

 

Hacer las cosas por él o darle todo hecho o desmenuzado.

 

Convertir el estudio en unas horas de "trabajos forzados", agobiándole con un control
y una vigilancia excesivos.

 

Favorecer en vuestro hijo/a una psicosis de "examen" o "nota".

 

Hacer continuas comparaciones con otros hijos, vecinos o compañeros que estudian
más que él.

 

6. FAVORECIÉNDOLE UNA MAYOR MOTIVACIÓN INTERNA:

 

Procurando que sienta progresivamente una satisfacción personal, más que estudiar
de cara a recibir unos posibles regalos de su familia o a tenerla contenta.

 

Tratando  también  que  vuestro hijo/a  llegue,  de manera gradual,  a plantearse y a
responder por sí mismo a estas preguntas: ¿por qué estudio?, ¿qué me aportan los
estudios que he emprendido?,  ¿qué objetivos me  propongo?,  ¿cómo me ayuda el
estudio a conseguir estos objetivos?.

 

7. PRESTÁNDOLE LAS CONDICIONES ADECUADAS DE ESTUDIO:

 

Un buen ambiente familiar con una atmósfera cordial, tranquila, en donde existan unas
relaciones basadas en la confianza, la comprensión, la comunicación, el ejemplo de la
familia,  la  distensión,  el  sentido  del  humor,  sin  dramatizarlo  todo y viendo el  lado
positivo  de  las  personas y de las cosas. Pero eso sí,  partiendo  del hecho de que no
existe  en  cada  momento  la  familia  ideal  y  tengamos que reconocer nuestros fallos
mutuos y aceptamos como somos.

 

Un  ambiente familiar  en   el  que  exista una actitud  positiva hacia el centro donde se
educan  vuestros hijos y no sólo para ir cuando os llaman los profesores o tutores, sino
participando   en   la   vida  grupal  del   Centro  (reuniones  formativas  e  informativas,
actividades extraescolares, etc.).

 

Un ambiente  familiar  en  el  que  se  considera que el estudio en casa es un medio de
desarrollo  de  aptitudes  y  actitudes;  de  la  formación  de la  voluntad  y del hábito de
trabajo de vuestro hijo/a.

 

8. FACILITÁNDOLE ADECUADAS CONDICIONES PARA Y DÓNDE ESTUDIAR:

 

A ser posible, siempre en el mismo lugar.

 

En un lugar que favorezca  la  concentración y el silencio; lejos de la televisión y de los
ruidos y molestias que distraigan.

 

Debéis contar con todo  aquello  que  puede distraer a vuestro hijo/a en vuestra casa a
la  hora de  ponerse a estudiar, a  fin  de disminuir esas fuentes de distracción, siempre
que ello sea posible.

 

9. PROPICIÁNDOLE ADECUADAS CONDICIONES PARA...CUANDO ESTUDIAR:

 

Conociendo  la  importancia  de una adecuada distribución de su tiempo y ayudando a
vuestro hijo/a a organizar ese tiempo según sus necesidades.

 

Procurando  que  estudie todos  los días y, a ser posible, siempre a las mismas horas.
 

Ha de cumplir su propio horario.

 

10. ESTANDO INFORMADOS DE CÓMO DEBE ESTUDIAR VUESTRO HIJO/A:

 

Conociendo  las  diversas  técnicas de  estudio e interesándose por ellas a través del
profesorado del centro.

 

Animándole,  si fuera necesario,  a  que participe  en  algún curso  sobre técnicas de
estudio o facilitarle el material adecuado para que lo pueda seguir y aplicar.

                                

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